No te pierdas
Home | Ciencia | Kalachi, la epidemia del Sueño
kalachi

Kalachi, la epidemia del Sueño

Todos conocemos el cuento de la princesa que se pincha el dedo con una rueca y duerme durante den años seguidos. Pero en términos prácticos, más inquietante que la Bella Durmiente era la situación de los demás habitantes del Reino, víctimas inocentes del mismo hechizo. Soñaba con el panadero que se había quedado dormido sacando el pastel del horno y con el fiel perro paralizado a medio ladrido. Menos mal que estas cosas nunca pasan en la vida real… ¿o sí? Veamos.

El ataque de Juan Pestañas

Perdido en la estepa kazajistana se encuentra Kalachi, un pequeño asentamiento rural. En marzo de 2013, alrededor de 140 de sus habitantes se vieron atacados por una extraña enfermedad. Al principio los afectados se quejaban de mareos, alucinaciones y pérdida de memoria. Después empezaron a dormirse, y no estamos hablando de una somnolencia gradual, no. Caían dormidos como si les hubieran dado un mazazo en la cabeza.

Ocho niños se desmayaron simultáneamente en la misma clase y 20 adultos se durmieron al mismo tiempo. Los enfermos despertaban días o semanas después, sin la menor idea de lo que les había sucedido. He aquí el testimonio que Víctor Kazachenko, uno de los “bellos durmientes”.
Mi cerebro simplemente se apagó. No recuerdo nada al respecto. Esto sucedió un 28 de agosto, y cuando desperté, en un hospital, ya era 2 de septiembre. Entonces mi esposa me contó todo lo que había sucedido. Menos mal que no andábamos en uno de esos autos extranjeros, ¡son muy rápidos! Mi vieja moto no lo es“.

Varios enfermos presentaron alucinaciones. Por ejemplo, una niña de cuatro años contó al diario The Siberían Times que había visto caballos voladores, globos brillantes, criaturas reptantes y a su madre con cuatro ojos. Un hombre llamado Rudolf Boyarinos tuvo que ser contenido por cuatro adultos mientras gritaba en pleno sueño: “¡monstruos, monstruos!”.

Alexander Pavlyuchenko se quedó dormido durante su visita a un cementerio; cuando despertó, estaba convencido de que había pasado todo ese tiempo en una excursión de pesca.

La mayoría de los enfermos fueran trasladados al hospital de Esil, la capital del distrito, donde los médicos trataron inútilmente de averiguar qué estaba sucediendo. “Siempre es as픑, reportó el doctor Kabdrashit Almagambetov. “Primero se sienten débiles, se quejan de reacciones lentas y por fin se adormecen. Cuando despiertan, es como si hubieran vivido en otro planeta”.

Ante la falta de respuestas, habitantes de Kalachi sospecharon que fuerzas sobrenaturales se ensañaron para castigarlos. Se corrió el rumor de que en 2010 habían enterrado a un anciano que parecía muerto, sin estarlo. “Tal vez lo enterramos vivo”, especuló una aldeana. “Nosotros lo matamos, y por eso ahora estamos malditos”.

kalachi

En busca de la vigilia

Supersticiones aparte, es cierto que el misterio del “Valle Dormido” v desafió durante años a diversos especialistas. He aquí algunas de las hipótesis que fueron planteadas entorno al caso:

- Encefalopatía tóxica. Es un raro trastorno neurológico degenerativo causado por la exposición a sustancias tóxicas. Por lo general, estas sustancias son productos químicos de uso común en la vida diaria Los equipos de toxicólogos, virólogos y epidemiólogos que se trasladaron a Kazakstán desde diversos rincones de Europa llevaron a cabo miles de estudios y análisis clínicos, tratando de identificar al elusivo agente tóxico que había infectado Kalachi. No encontraron nada. Mikhail Poluektov, especialista en enfermedades neuróticas en el Primer Instituto Médico de Moscú, dijo: “lo que sucede en Kazajistán no tiene nada en común con los 85 desórdenes del sueño conocidos hasta ahora. Pero a mi juicio, tampoco se parece aúna encefalopatía tóxica”.

– Epidemia psicogénica. La epidemia de sueño recordó a los psiquiatras un curioso evento bautizado como “la urticaria de Bin Laden”: justo después de la caída de las Torres Gemelas, numerosos estadounidenses desarrollaron erupciones en la piel. ¿La causa? Se habían autosugestionado hasta creerse víctimas de un ataque bacteriológico terrorista. Sin embargo, en Kalachi no hubo pruebas concluyentes que permitieran diagnosticar algún tipo de locura colectiva.

- Gas radón. No lejos de Kalachi se encuentra Krasnogorsk, un pueblo minero casi ‘fantasma’. Hasta 1991 fue una ciudad ‘secreta’ e inusualmente próspera, administrada por el Departamento de Minería de la antigua Unión Soviética. Sus actividades eran consideradas de vital importancia para la URSS, y con razón: Krasnogorsk se dedicaba a la explotación del uranio. Pues bien, los científicos de la Universidad Politécnica de Tomsk (al este de Moscú) concluyeron que el “mal del sueño” se originaba en la evaporación del gas radón que salía de las minas de uranio abandonadas, pero no por su radiactividad. “Los desórdenes provienen del efecto químico del gas”, declaró Leonld Rikhvanov, profesor en geoecologla y geoquímica. Era una de las explicaciones más plausibles; no obstante, ciertas piezas del rompecabezas seguían sin encajar. Por ejemplo: aunque el gas radón produce un efecto anestesiante, este nunca dura varios días. Y como dijo un ex-minero citado por The Siberian Times: “Cuando descendíamos a la mina, la concentración de radón era muy elevada, y nadie se quedaba dormido“. Además, los exámenes y mediciones que se efectuaron en las viviendas de la aldea en busca de este gas resultaron negativos.

Dadas las circunstancias, en enero de 2015 las autoridades de Kalachi optaron por una solución radical: desalojar el pueblo. “Se trata de un desplazamiento voluntario”, aclaró la alcaldesa, Asel Sadvakasova. Para mayo del mismo año, 100 personas  habían sido reubicadas en la reglón de Akmola, al norte de Kazajistán, pero muchas más se negaron a mudarse.

kalachi

Despierta, mi bien, despierta

Al fin, después de varios años, los científicos han logrado desafiar el misterio detrás de la presunta “maldición del sueño”. La mina es culpable, pero solo en parte, y el uranio no tiene nada que ver. He aquí la respuesta: Mientras la mina estaba en funcionamiento, utilizaba muchas estructuras de madera. Al ser abandonada, se llenó de agua, que en contacto con la madera produce monóxido de carbono (CO).

Poco a poco el monóxido de carbono se fue filtrando a la superficie. Ahora bien, por sí solo este gas no alcanza en Kalachi los niveles necesarios como para ‘noquear’ a medio pueblo; sin embargo, bajo determinadas condiciones climatológicas, se combina con elevadas cantidades de partículas de hidrocarburos (HC) en la atmósfera y produce un coctel tóxico que disminuye el oxigeno en el aire. Eso es lo que provoca los desmayos.

La enfermedad del sueño se manifiesta solo con la combinación de falta de oxígeno y un exceso de CO y CH

Esta explicación ayuda a entender por qué el mal ataca “en oleadas” (a fines de 2010, en marzo de 2013, en enero y mayo de 2014, y en marzo de 2015), y por qué ninguna de las sustancias implicadas, por sí sola, parece alcanzar concentraciones alarmantes.

El fenómeno del pueblo de Kazajistán es una muestra más de que en ocasiones la verdad es muy compleja. Hubo diversos factores desde la ubicación geográfica y las condiciones del clima hasta la presencia de la mina abandonada que se combinaron para desencadenar un resultado inusual, que no “mágico” ni “inexplicable”. Este caso también es un buen recordatorio de que la contaminación del aire no es cosa de broma. Si seguimos emitiendo gases tóxicos a este ritmo, convertiremos nuestra atmósfera en una nata irrespirable, y entonces será el cuerpo quien nos aplique un “hoy no circula” de manera permanente.

Te pareció interesante? Valoralo!

Kalachi, la epidemia del Sueño
4.5 (90%) 4 votos

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>