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Preservativos de hace 3000 años

Es increíble que algo tan propio de nuestros tiempos como es un preservativo, ya fuera utilizado para controlar la natalidad hace la friolera do tres milenios, como no podía ser de otro modo, en tierras del país de Nilo. Y es que las primeras referencias que tenemos al uso de anticonceptivos en la antigüedad, aparecen reflejadas en el conocido como Papiro de Petri, un documento fechado en 1850 a.C. Pues bien, en el mismo se ofrecen métodos -poco higiénicos ala luz de nuestro tiempo -como mezclar las heces del cocodrilo con otros elementos pastosos, que eran introducidos en la vagina y colocados en un pesario, previamente colocado en su ubicación definitiva. El alto índice de acidez de estos elementos generaba espermicídas naturales muy potentes que evitaban que las mujeres quedaran embarazadas. Y al parecer, el índice de éxito era muy elevado, y las infecciones sorprendentemente bajas.

Otra opción para evitar no sólo los embazaros nos deseados, sino también las enfermedades venéreas, era la de irrigar la vagina mediante la mezcla de bicarbonato y miel antes de que se produjese el contacto.

Pero hay más, porque en otro papiro, el de Ebers, incluso se habla del liso de un tapón de hilos, explicando que para usarlo hay que triturar “una medida de miel, humedézcase la hilaza con ello y colóquese en la vulva de la mujer'”.

Y ya que estamos, hablemos de Tutankamón, o más bien de su pene, porque cuando se encontró la momia en 1922, el miembro del joven rey Tut se resquebrajó -como prácticamente todo su cuerpo- cuando en un intento por ver si había algún tipo de riqueza entre las vendas, digamos que no se siguieron los procedimientos adecuados para que el cadáver no sufriera daños.

La confirmación deque no estaba -el pene- vino en 1968 cuando tras someter a la momia a un escaneo por rayos X, se vio que faltaba. Y así estuvieron dando vueltas sobre dónde podía haber acabado el pobre pene de Tutankamón cuando, años atrás, el todopoderoso Zahi Hawass confirmó que tras “rastrear” varias fotografías de la tumba, descubrió que oculto por la arena estaba el miembro perdido, que además, había sido momificado.

Pues bien, toda esta historia viene a cuento de otro hallazgo que, éste sí, aparecía expuesto -y aún lo hace-, en las vitrinas que forman parte de toda la segunda planta del museo del Cairo, que es donde se encuentra el ajuar funerario encontrado en el interior de la tumba de Tutankamón. Y llamaba la atención porque en el cartelito que explicaba qué era, ponía bien clarito: “Preservativo de Tutankamón”. Y todo sea dicho, la verdad es que forma de ello sí que tiene. Estamos hablando de un recipiente hecho en lino, en cuya apertura hay cosidos dos cordeles que en principio, y una vex enfundado, servirían para atarlos a la cintura mientras que se realizaba el coito.

Ahora bien, pese a la forma, ¿se trata realmente de un “tatara tatara abuelo” de nuestros actuales condones? Al respecto hay una encendida polémica, ya que, entre otras cosas, es único en su género, no se ha encontrado en todo Egipto algo remotamente similar. Por tanto, pese a lo evidente de su forma, hay quien ha sugerido que podría ser algo así como una funda para evitar que los mosquitos que a la vera del Nílo no sólo son molestos, sino que además son grandes, picasen a quienes paseaban, o se bañaban en sus aguas…

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